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El New Herald | Detectan emisión inusual que podría venir de un agujero negro

Los datos del estudio se han obtenido con el espectrógrafo bidimensional MUSE que opera en el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile

El descubrimiento multiplica por cinco el número de agujeros negros de masa intermedia y abre la puerta a un nuevo procedimiento para detectar y estudiar esos misteriosos objetos astronómicos, de los que se conocen pocos por medio de evidencias indirectas pero que son claves para entender cómo se formaron sus hermanos supermasivos y las galaxias que los albergan.

¿Quieres recibir nuestro exclusivo boletín informativo en tu correo? ¡Suscríbete a #BoletinPatilla! Se trata de objetos que tienen una masa de entre cien y un millón de masas solares; es decir, son más masivos que los agujeros negros estelares, pero menos que los supermasivos, se indica en un comunicado.

Los investigadores llevan décadas detrás de su pista y, a pesar de que solo se han identificado unos pocos, son fundamentales para entender un gran número de cuestiones astrofísicas de gran relevancia.

Estos objetos proporcionan las semillas para el crecimiento de los agujeros negros supermasivos, “imponentes colosos” de millones de masas solares que habitan la mayor parte de los núcleos galácticos, y estudiar sus propiedades y su interacción con el medio que los rodea es relevante para entender cómo se formaron las primeras galaxias, añade el IAC.

Además, son los productos finales de las fusiones de agujeros negros detectadas a través de ondas gravitacionales.

Aunque la comunidad científica cree que son muy abundantes en el Universo, son extremadamente esquivos desde el punto de vista observacional.

Ahora, el grupo de investigación Estallidos del IAC parece haberlos encontrado en grandes cantidades, y a la vez ha descubierto una nueva manera de detectarlos.

Dice el IAC que el inesperado hallazgo sorprendió a los investigadores mientras realizaban observaciones para localizar el gas cosmológico que cae sobre las galaxias y que permite seguir formando estrellas.

“Buscando otra cosa, descubrimos una débil emisión producida por nubes de hidrógeno alrededor de un número de galaxias locales (118 emisiones en 56 galaxias), algo que es muy inusual”, comenta Jorge Sánchez Almeida, del IAC y primer autor del artículo.

Después de analizar todas las posibles explicaciones (burbujas, jets, choques, supernovas, vientos galácticos, intrusos, y otros), han concluido que sólo discos de acreción alrededor de agujeros negros de masa intermedia explicarían lo observado.

“De confirmarse este resultado, habríamos multiplicado por cinco el número de IMBH conocidos y habríamos dado con la forma de detectar y estudiar los esquivos IMBH“, afirma Casiana Muñoz-Tuñón, astrofísica, subdirectora del IAC.

Joao Fose Feio Calhau, investigador postdoctoral del IAC y coautor del artículo, dice que los investigadores han dedicado el equivalente a 20 jornadas de 8 horas de trabajo “sin parar, para poder inspeccionar una muestra de 164 galaxias”.

Los datos del estudio se han obtenido con el espectrógrafo bidimensional MUSE que opera en el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile.

EFE