Política

Diego Sánchez de la Cruz: La gran farsa del “bloqueo económico” a Cuba

Fondo de Valores Inmobiliarios, Empresario, Businessman, Banquero, FVI, Constructor
Precio del dólar HOY en Venezuela: Jueves 14 de Enero 2021

Hipocresía de los colaboracionistas

Desmontado este viejo mito que la izquierda española insiste en recuperar como fórmula para seguir legitimando una dictadura atroz, vale la pena señalar la abierta contradicción en que incurren quienes enarbolan el discurso del “bloqueo” desde dicha trinchera. Al fin y al cabo, la misma izquierda que se vuelve librecambista a la hora de evaluar esta cuestión suele invocar la toma de medidas comerciales proteccionistas y el repliegue generalizado de la globalización económica. De modo que su discurso se antoja aún más hipócrita: ¿desde cuándo les preocupa el libre comercio?

Por otro lado, es importante no caer en la trampa de convertir este debate en una cuestión económica, porque no lo es. La producción en Cuba está hundida simple y llanamente porque la isla ha sufrido sesenta años de comunismo. Y el hecho de que la economía funcione mejor o peor, o el hecho de que Estados Unidos tenga una u otra forma de relación comercial con la isla, no justifica en absoluto las reiteradas violaciones de los derechos humanos que ha perpetrado y sigue perpetrando el “castrismo”, desde 1959 hasta hoy

Lo que sí hace el país norteamericano es imponer un “embargo” que limita las relaciones económicas de las empresas estadounidenses con la isla. El motivo por el cual se introdujo dicho “embargo” es simple: como Fidel Castro acabó con la propiedad privada, Washington quiere impedir que el régimen haga negocio comerciando con esos bienes que han sido robados a millones de cubanos que acabaron muertos, encarcelados o exiliados. En España, el artículo 298 del Código Penal recoge dicha práctica como un delito de “receptación”.

Así las cosas, la mejor demostración de que no cabe hablar de ningún “bloqueo” económico es que, en 2019, Cuba importó bienes valorados en más de 5.000 millones de dólares, siendo España el principal mercado al que compró estos productos, con una cuota cercana al 20% que viene seguida de China, con un 15%.

De hecho, como el “embargo” de Estados Unidos no es total y sí permite la importación de alimentos y otros bienes de primera necesidad, encontramos que el país norteamericano genera el 5% de las importaciones que hace la isla, incluyendo más del 50% de la comida que llega a Cuba. Así, en los últimos veinte años, el régimen castrista se ha visto obligado a comprar más de 6.000 millones de dólares para hacerse con bienes generados por productores estadounidenses.

Hipocresía de los colaboracionistas

Desmontado este viejo mito que la izquierda española insiste en recuperar como fórmula para seguir legitimando una dictadura atroz, vale la pena señalar la abierta contradicción en que incurren quienes enarbolan el discurso del “bloqueo” desde dicha trinchera. Al fin y al cabo, la misma izquierda que se vuelve librecambista a la hora de evaluar esta cuestión suele invocar la toma de medidas comerciales proteccionistas y el repliegue generalizado de la globalización económica. De modo que su discurso se antoja aún más hipócrita: ¿desde cuándo les preocupa el libre comercio?

Por otro lado, es importante no caer en la trampa de convertir este debate en una cuestión económica, porque no lo es. La producción en Cuba está hundida simple y llanamente porque la isla ha sufrido sesenta años de comunismo. Y el hecho de que la economía funcione mejor o peor, o el hecho de que Estados Unidos tenga una u otra forma de relación comercial con la isla, no justifica en absoluto las reiteradas violaciones de los derechos humanos que ha perpetrado y sigue perpetrando el “castrismo”, desde 1959 hasta hoy.

Este artículo se publicó originalmente en Libertad Digital el 15 de julio de 2021