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Liquidaciones por inversores en América Latina provocan temores de contagio

Miami, Estados Unidos, Venezuela, Caracas
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Un viejo temor acecha nuevamente a los mercados emergentes: El contagio. A diferencia de las crisis rusas y asiáticas que afectaron a los mercados emergentes en la década de 1990, el contagio esta vez no es principalmente un fenómeno del mercado financiero

Un viejo temor acecha nuevamente a los mercados emergentes: El contagio. A diferencia de las crisis rusas y asiáticas que afectaron a los mercados emergentes en la década de 1990, el contagio esta vez no es principalmente un fenómeno del mercado financiero.

En cambio, se ha extendido mediante protestas callejeras en América Latina que han atemorizado a los inversionistas.

El problema comenzó en Brasil el 6 de noviembre, cuando una muy esperada subasta de depósitos de petróleo terminó siendo un fracaso vergonzoso. Esto les dio a algunos inversionistas la excusa que querían para vender el real brasileño, dada una creciente aversión al riesgo provocada por la debilidad en los mercados emergentes. El real perdió 2.2% de su valor en dólares ese día, su mayor caída diaria en unos cuantos meses.

Sin embargo, en el fondo se estaba incubando una crisis mayor. Las protestas callejeras habían estado aumentando en Chile desde finales de octubre. Un alzamiento popular en Bolivia estaba creciendo. Habían surgido disturbios sociales y políticos en otros lugares, en Ecuador, Perú, Brasil y América Central, por no mencionar Venezuela, duramente afectada por la crisis.

Las cosas llegaron a un punto crítico la segunda semana de noviembre, cuando las protestas en Chile se volvieron cada vez más violentas. El 11 de noviembre, Evo Morales, presidente izquierdista de Bolivia durante casi 14 años, renunció.

La liquidación en monedas regionales que se produjo a continuación fue general y profunda. Los pesos chilenos, colombianos y mexicanos cayeron bruscamente, mientras que el real brasileño aceleró su caída.

Los disturbios sociales en toda la región se habían estado incubando durante años. Pero su erupción sorprendió a políticos e inversionistas.

Pocos días antes de que los disturbios envolvieran a Santiago y que Sebastián Piñera, el presidente conservador de Chile, declarara el estado de emergencia, el líder multimillonario le concedió una entrevista al Financial Times en la que describió a Chile como “un oasis” de democracia, estabilidad y crecimiento en un continente plagado de recesiones y crisis política.

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